Las baterías de estado semisólido son una tecnología emergente, por lo que su uso comercial aún es limitado, pero están captando la atención en varios campos de vanguardia. Aquí es donde se están probando, desarrollando o adoptando gradualmente:
1. Vehículos eléctricos (VE)
Motivos de su uso: Mayor densidad energética y seguridad en comparación con las baterías de iones de litio tradicionales.
Casos de uso:
Vehículos eléctricos de alto rendimiento que necesitan mayor autonomía.
Algunas marcas han anunciado paquetes de baterías de estado semisólido para vehículos eléctricos de gama alta.
Estado: Etapa inicial; integración en lotes pequeños en modelos insignia o prototipos.
2. Industria aeroespacial y drones
Motivo de su uso: Ligereza + alta densidad energética = mayor tiempo de vuelo.
Casos de uso:
Drones para cartografía, vigilancia o reparto.
Almacenamiento de energía para satélites y sondas espaciales (gracias a un diseño que garantiza su resistencia al vacío).
Estado: Uso a escala de laboratorio e I+D militar.
3. Electrónica de consumo (Nivel de concepto/prototipo)
Motivos de uso: Son más seguras que las baterías de iones de litio convencionales y se adaptan a diseños compactos.
Casos de uso:
Teléfonos inteligentes, tabletas y dispositivos portátiles (potencial futuro).
Estado: Aún no se ha comercializado, pero algunos prototipos están en fase de pruebas.
4. Almacenamiento de energía en la red (Fase de I+D)
Motivos de uso: Su mayor vida útil y su menor riesgo de incendio lo convierten en una opción prometedora para el almacenamiento de energía solar y eólica.
Casos de uso:
Futuros sistemas de almacenamiento estacionario para energías renovables.
Estado: Todavía en fase de investigación y desarrollo y en fase piloto.
5. Motocicletas eléctricas y vehículos compactos
Motivos de uso: Ahorro de espacio y peso; mayor autonomía que las baterías de litio-ferrofosfato (LiFePO₄).
Casos de uso:
Motocicletas y scooters eléctricos de alta gama.
Fecha de publicación: 6 de agosto de 2025